Evita desarrolló una extensa tarea en materia social que creció con el correr del tiempo, llevándola a crear una organización no gubernamental: la Fundación Ayuda Social María Eva Duarte de Perón.
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La Fundación, constituida el 19 de junio de 1948, se estableció sobre la idea de ayuda social directa con el fin de evitar las formas burocráticas que entorpecían el alcance de las políticas sociales concretas a quienes la requerían. De esta manera, se propuso cambiar el concepto tradicional de beneficencia por uno acorde a los lineamientos de justicia social promovidos por el peronismo.
Creada para institucionalizar la ayuda directa (distribución de máquinas de coser, juguetes, bicicletas) y satisfacer las necesidades esenciales de la clase trabajadora, la Fundación encaró obras tales como la construcción de viviendas, hospitales, escuelas, colonias de vacaciones, hogares de ancianos y de tránsito. Gestionó soluciones a problemas de salud, desamparo, o laborales de personas que no estaban alcanzadas por la cobertura estatal y otorgó pensiones a la vejez.
Tras la asunción de Perón, Evita comenzó a atender delegaciones obreras que solicitan su intervención para obtener mejoras o su colaboración en la solución de problemas gremiales.
Luego de 1947 la relación entre los gremios y Evita se intensificó, contribuyendo a consolidar la base del poder político del peronismo y del gobierno. Sus visitas a fábricas, su participación en negociaciones de convenios colectivos de trabajo y sus recorridas por los barrios obreros se hicieron cada vez más frecuentes. Asimismo, su vinculación con los gremios fue muy importante en la financiación de programas y obras de su Fundación.
Su profunda relación con el mundo gremial la fue transformando en una referente importante de los trabajadores y la CGT, quienes en 1951 fueron uno de los principales impulsores de su candidatura a la vicepresidencia.
El 4 de junio de 1946, Juan Domingo Perón asumió su primer mandato como presidente constitucional argentino y Eva se convirtió en primera dama, sin embargo se convirtió rápidamente en una líder política con un rol importante dentro del gobierno de su esposo.
La primera misión que Evita asumió fue como representante de buena voluntad del estado argentino a mediados de 1947, cuando recorrió diferentes países europeos, sudamericanos y el Vaticano. Tenía 28 años.
La importancia de la figura de Eva como pilar de poder del peronismo, quedaba de manifiesto en esa gira. Fue recibida por presidentes, primeros ministros, jefes de Estado, incluido el Papa en su carácter de autoridad máxima de la Iglesia Católica y el Estado Vaticano. De esta manera, consolidó su imagen y su poder, tanto en el ámbito nacional como internacional. Sin haber ocupado jamás un cargo oficial y en un contexto que resistía la presencia femenina en espacios de poder y de toma de decisiones, Eva Perón recibió el reconocimiento de más de 15 países por su acción social. Paulatinamente pero en poco tiempo, fue desarrollando formas de dirección política novedosas y un tipo de liderazgo singular para la época.