María Eva Duarte nació el 7 de mayo de 1919 en una pequeña localidad rural llamada Los Toldos, en la provincia de Buenos Aires, Argentina. Fue la quinta hija de sus padres, Juan Ibarguren y Juan Duarte.
Su papá, Juan Duarte, murió en un accidente de auto cuando Eva tenía siete años. Su mamá quedó a cargo de su “pequeña tribu”, como les gustaba llamarlos, trabajando desde la mañana hasta la noche como modista.
Según cuenta su hermana Erminda, tuvieron una infancia libre, con los sacrificios de toda familia trabajadora, pero repleta de juegos: disfraces, bailes y cuentos. Uno de sus juegos favoritos era el circo.

Al tiempo se mudaron a una ciudad más grande donde podían mejorar su vida. Para entonces, Eva recitaba muy bien y solía hacerlo en una casa de música del pueblo que sacaba el parlante a la vereda así su voz se escuchaba en toda la plaza. 

En 1935, Eva decidió trasladarse a la ciudad de Buenos Aires, “la gran ciudad capital”, con el objetivo de hacerse un lugar en el mundo de la actuación. Como ella, en esa época, muchas personas migraban desde las provincias a la capital para buscar trabajo. A lo largo de más de 10 años, fue desarrollando su carrera en la radio, el cine y el teatro, incursionando también en el ámbito de la publicidad gráfica en las principales revistas de la época.
En esa época no había tele así que la gente escuchaba las novelas en la radio, conocidos como radioteatro, los programas eran muy populares. Evita Duarte, como la conocieron en el medio artístico, desarrolló varios papeles en los radioteatros más escuchados de esos años.
Cuando Evita cumplió 20 años y ya llevaba cinco conociendo las dificultades del mundo del trabajo en los medios, junto a otros trabajadores y trabajadoras de la radio, fundaron la Asociación Radial Argentina, un sindicato para defender sus derechos. Al poco tiempo, en 1944, se convirtió en su Presidenta.
En enero de 1944 un sismo destruyó una ciudad en la provincia argentina de San Juan. Evita colaboró en las colectas que se realizaron en Buenos Aires para ayudar a los damnificados. Es allí donde conoció a Juan Domingo Perón que en ese momento era Secretario de Trabajo y Previsión del gobierno nacional. A partir de allí comenzaron una relación en la que compartieron amor y política.
El 22 de octubre de 1945, tan solo cinco días después de una gran movilización popular que llevó a Perón a convertirse en candidato a la presidencia, se casaron. Al poco tiempo, la pareja inició una intensa campaña electoral por todo el país.

El 4 de junio de 1946, Juan Domingo Perón asumió su primer mandato como presidente constitucional argentino y Eva se convirtió en primera dama, sin embargo se convirtió rápidamente en una líder política con un rol importante dentro del gobierno de su esposo.

La primera misión que Evita asumió fue como representante de buena voluntad del estado argentino a mediados de 1947, cuando recorrió diferentes países europeos, sudamericanos y el Vaticano. Tenía 28 años.

La importancia de la figura de Eva como pilar de poder del peronismo, quedaba de manifiesto en esa gira. Fue recibida por presidentes, primeros ministros, jefes de Estado, incluido el Papa en su carácter de autoridad máxima de la Iglesia Católica y el Estado Vaticano. De esta manera, consolidó su imagen y su poder, tanto en el ámbito nacional como internacional. Sin haber ocupado jamás un cargo oficial y en un contexto que resistía la presencia femenina en espacios de poder y de toma de decisiones, Eva Perón recibió el reconocimiento de más de 15 países por su acción social. Paulatinamente pero en poco tiempo, fue desarrollando formas de dirección política novedosas y un tipo de liderazgo singular para la época.