A partir del 27 de noviembre se exhibe en la Sala Temporaria del Museo Evita la obra de Gabriela Vinograd, un homenaje a la producción silenciosa y experta de mujeres bordadoras que precedieron su obra y con las que comparte legados familiares y valores de hermandad y belleza.
“El legado que nos habita” cuestiona los relatos tradicionales sobre la feminidad. Además, invita a mirar y a repensar la memoria compartida y retoma la figura de Eva y su lucha por la conquista del voto femenino.
“Mi obra rinde homenaje a las mujeres que han navegado entre la producción silenciosa y privada y la visibilidad colectiva. La sustentabilidad responsable, dándole vida a un viejo mantel familiar y la sostenibilidad afectiva en el acto de rebeldía al olvido de sus acciones”, dice Vinograd. ¿Cuántos mandatos habrán bordado estos hilos?, se pregunta.
La muestra comprende textiles en desuso, tejidos y objetos que fueron mutando en producciones abstractas y collages de imágenes, producto de la investigación de un archivo fotográfico propio y clasificado que abre un espacio de reconocimiento y diálogo.
Para la artista y diseñadora argentina, Evita también fue una mujer que producía y organizaba, enarbolando la belleza de lo doméstico; recibiendo, como todas las mujeres, ese mandato del cual ella también es víctima y protagonista, representante y quiebre.


