Hogar de Tránsito n°2. C.1949
Fuente: Archivo General de la Nación
Este Hogar, el más grande de la Fundación, estaba destinado a mujeres, con o sin hijos, que provenían de todo el país para solucionar problemas laborales, de vivienda, de documentación o de salud. Siguiendo la idea de “ayuda social directa”, aquí se dispensaba alojamiento, alimentación y todo tipo de asistencia de manera gratuita. Aunque dependía de cada caso, quienes se alojaban en esta casa solían permanecer un promedio de entre 8 y 15 días. Al egresar recibían ayuda monetaria, ropa, pasajes, herramientas de trabajo, becas de estudios y la posibilidad de acceder a una vivienda.
Los Hogares de Tránsito tuvieron la impronta de Evita, fueron “instituciones organizadas y manejadas por mujeres y para mujeres”.
La Fundación creció a la par de la consolidación del liderazgo de Evita. Con ese impulso se fueron redefiniendo las políticas sociales de los Hogares. Al promover la inclusión y protección de las mujeres facilitaron su integración a la sociedad y constituyeron una vía dinámica para resolver problemas sociales.
La elección del término hogar para nombrar a estas instituciones tenía una significancia tanto desde el discurso como desde la estética. El cuidado de los detalles, la decoración, la armonía y el lujo al que accedían por primera vez quienes se alojaban en los Hogares contrastaba con su cotidianidad y a su vez con las características usuales de la época de otras instituciones que realizaban asistencia social.
El Hogar de Tránsito N° 2 funcionó hasta 1955, cuando el golpe militar autodenominado “Revolución Libertadora” derrocó al segundo gobierno constitucional de Juan Domingo Perón. Entonces, la casa pasó a depender del Estado Nacional hasta que, el 23 de septiembre de 1998, se convirtió en sede del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas “Eva Perón” mediante decreto del Poder Ejecutivo Nacional -ratificado por el Congreso Nacional a través de la ley Nº 26.596 -.
El Museo Evita se inauguró en 2002. Tanto en las salas que componen las muestras permanente y temporaria, como en su archivo y biblioteca, se vislumbra la recuperación de ese patrimonio como un proceso de construcción colectiva. Abrir las puertas de este Museo al mundo es abrir las puertas de un hogar que no deja de cobijar historias que relacionan de modo constante pasado, presente y futuro.