Al poco tiempo de asumir Perón la presidencia, Evita se puso al frente de la campaña por la obtención del voto femenino. El 23 de septiembre de 1947 quedaba promulgada la ley 13.010 que otorgaba a las mujeres argentinas el derecho a votar y ser elegidas.
Además, a partir de 1949 Evita promovió la creación del Partido Peronista Femenino del que fue elegida presidenta. Se trató de la organización política de mujeres más grande de la región y una de las más importantes del mundo en su época.
En las elecciones del 11 de noviembre de 1951 votaron 3.816.654 mujeres (90,32% de participación efectiva del padrón femenino que ascendía a 4.225.473) superando al sufragio masculino que alcanzó los 3.777.494 votos.
En 1952, 23 diputadas (sobre un total 149 miembros – 15,43% de la Cámara de Diputados), 6 senadoras nacionales (sobre un total de 30 miembros -20% de la Cámara de Senadores), y 3 representantes de los llamados Territorios Nacionales ocuparon sus bancas en el Congreso Nacional. A éstas se sumaban las mujeres elegidas para las legislaturas provinciales y las convencionales constituyentes, rubricando una elección donde el número de mujeres electas ascendió a 133.
Al momento de la interrupción del mandato de Perón y la posterior disolución del Congreso, la cantidad de diputadas ascendía a 39, representando 24.22% dentro del bloque peronista y el 22.54% dentro de la Cámara.
Además Evita promovió una nueva forma de participación política para las mujeres de su espacio político. El 14 de septiembre de 1947 el Consejo Superior del Partido Peronista resolvió modificar sus reglamentos de afiliación, lo cual permitió la creación de otro partido exclusivamente femenino. El 26 de julio de 1949, en el Teatro Cervantes, finalmente se llevó a cabo la Primera Asamblea Nacional del Movimiento Peronista Femenino. Nacía allí el PPF (Partido Peronista Femenino), y del cual Eva Perón fue elegida presidenta. Con poderes de organización y decisión contó para la tarea con el trabajo de las “delegadas censistas”, quienes bajo el lema “cuántas somos y dónde estamos”, realizaron el Censo Nacional de Mujeres.
Mediante la creación de unidades básicas femeninas y de la tarea de las delegadas censistas (responsables de abrir dichas unidades), se profundizó la participación de la mujer en distintos ámbitos políticos y sociales, ampliando también la injerencia de Evita en las decisiones partidarias. Las unidades básicas del PPF desarrollaban, a la par de sus funciones doctrinarias y políticas, tareas de acción social.
A tres años de haberse establecido el PPF ya funcionaban alrededor de 3600 unidades básicas femeninas en todo el país.